Mi vida sobre los escombros I

"Necesite de meterme dentro de una casa abandonada, han pasado mas de dos años desde que todo cayo. Fui el único que logro sobrevivir de mi barrio, no se que fue lo que mato a todo el mundo. Simplemente me desperté una mañana y vi como mis padres, ni mis hermanos se despertaban. No estaban muertos, no parecían haber sido heridos o estar enfermos. Tan solo me desperté una mañana y los encontré así.
Los movía, no despertaban ni tan poco parecían reaccionar. Les tome los signos y no tenían pulso, era toda una locura. Yo me fui calle abajo, vivía en un barrio cerca del centro pero era una de las pocas partes que aun tenían casas, me encontré con que muchas de las personas en la calle estaban así, todas y cada una había "muerto" repentinamente, algunos iban con ropa de fiesta como si volviesen de una fiesta de quince
.


Comencé a buscar por todos los medios posibles cualquier clase de comunicación con otras casas cercanas, llame a donde mis abuelos, mis primos algunos amigos. Pero no tenia ninguna respuesta, ese fue el día mas duro de mi vida, no sabia lo que pasaba no había tampoco señales por televisión que indicasen por los noticieros que estaba pasando. La luz seguía siendo constante, al parecer en las otras casas también había, ademas del agua.
Yo como amante de los relatos de náufragos sabia que lo vital para este tipo de situaciones son los alimentos, no soy tonto, reconocí que en cualquier momento la comida se iba a acabar, o peor, que la electricidad termine por cortarse y ademas se pudra.. A la mañana siguiente realice un chequeo general para cerciorarme de que mis padres y mis hermanos estuviesen aun en ese estado, pero nada. Mas tarde estuve viendo si tenia algún arma en mi casa, no quería hallarme con la molesta sorpresa de que había alguien mas con vida, y que fuese agresivo.
Pero esto no era yanquilandia, no había revólveres o nada por el estilo, con una cinta aislante pegue un cuchillo de cocina aun palo de escoba partido y me lo puse sobre mi espalda evitando que me roce la punta afilada. También me ate a mi cintura un cuchillo de carnicero, vacié mi mochila y me la lleve a mi hombro.
En ese entonces tenia mi heladera medianamente llena, lo primero que hice cuando ocurrió la catástrofe fue revisar cuanto tenia, en ese entonces no sabia cuanto iba a durar todo. De alguna forma no podía asimilar por completo que ya no hubiese nadie a mi alrededor. Después de todo era el hermano menor de una familia de cinco y nunca faltaba quien me hablase por detrás o que estuviese en la casa. Recuerdo que entonces tenia quince años y que aun tenia la costumbre para llamar a alguien de la casa y preguntarle donde estaban las llaves.
Suspire, ese era invierno y un día de semana. Odiaba despertarme tarde y para el colmo ahora debía saber que estaba haciendo todo el tiempo. Tome las llaves, y recordé que mejor seria pasar también por la librería, Al fin y al cabo un hombre no vive solo de pan.

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